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martes, 7 de octubre de 2008

El burlador de Sevilla

Con El burlador de Sevilla se inicia uno de los mitos más ricos e interesantes de nuestra Literatura (y, por extensión, de la Literatura universal, ya que este mito ha roto fronteras). Su autor, Tirso de Molina hacia 1630.
Se trata de una obra teatral que cuenta la historia de don Juan Tenorio, burlador de mujeres, que dedica su vida a conquistar a cuantas jóvenes hermosas pasan por su lado, sin pensar nunca en el futuro ni en las consecuencias de sus actos. Cuando alguien le recuerda que podrá recibir un castigo eterno en la otra vida, siempre responde aquello de Largo lo fiais, una de las frases más célebres de la obra.
La obra está escrita en verso (lo habitual en el siglo de oro) y ocupa poco más de cien páginas. Su final, muy distinto a la versión más conocida del mito, la de José de Zorrilla

La vida es sueño

Se trata de la obra cumbre del teatro barroco y de su autor, Calderón de la Barca. Estrenada en 1635, cuenta la historia de Segismundo -hijo del rey de Polonia, Basilio- condenado a vivir encadenado desde su nacimiento, ya que su padre hizo caso a un un oráculo que predijo que su hijo sería cruel y lo derrocaría.
Con el tiempo, los remodimientos atormentan al rey, que decide darle una oportunidad a su hijo: lo dormirán, lo vestirán como rey y lo llevarán al palacio para ver cuál es su reacción.
Además, se entrecruza la historia de Rosaura, que viene a Polonia a vengarse de su prometido Astolfo, que la ha abandonado.
Intrigas palaciegas, deseos de sucesión, relaciones entre padre-hijo, destino, realidad y sueño.
Se trata de una pieza teatral perfectamente construida, ejemplo del verso barroco, que aúna la intriga con la profundidad, al reflexionar sobre el sentido de la vida, de nuestra azarosa existencia.

La Celestina

La Tragicomedia de Calisto y Melibea, más conocida como La Celestina, es una de las grandes obras de nuestra literatura. Con un origen más que intrigante (aún hay dudas sobre quién escribió el primer acto, incluso sobre quién decidió ampliar la primera edición y cambiarla de Comedia a Tragicomedia; no se sabe ni siquiera la fecha exacta de la primera edición ni de la segunda, ampliada), La Celestina cuenta el enamoramiento de Calisto y Melibea. Calisto, prendado de la joven, acude a los servicios de una tercera, la vieja Celestina, hechicera, intrigante, regente de una casa de dudosa reputación.
La vieja hetaira es uno de los personajes más interesantes de nuestra Literatura. Dueña de una retórica inigualable, sabe decir a cada uno lo que quiere escuchar con tal de conseguir lo que ella desea para sí. Su egoísmo será, a la postre su perdición. Tal es la importancia de este personaje que se acabó adueñando del título.
También son muy interesantes los jóvenes protagonistas, Calisto, que se deja llevar por un amor pasional y Melibea, que rechaza inicialmente Calisto hasta que, gracias a los hechizos y las palabras de Celestina, acaba aceptándolo y enamorándose irremediablemente de él.
La obra es la de mayor extensión de los clásicos propuestos para su lectura, pero merece mucho la pena. Con su lectura entrarás en el club de los escogidos, de aquellos que han leído una de las mejores obras de nuestra historia.

El sueño de una noche de verano

El sueño de una noche de verano es probablemente una de las comedias más conocidas de Shakespeare. Cuatro historias de amores se entrecruzan cómicamente en la mágica noche de san Juan, que deja en libertad a las hadas y a los duendes. Durante la obra asistimos a las confusiones e incertidumbres que viven las parejas de enamorados en la obra: Helena, Dimitrius, Hermia, Lisandro , Oberon y Titania. Aunque reconoceréis coincidencias con otras obras del dramaturgo inglés como Romeo y Julieta: el amor no correspondido o el mito de Píramo y Tisbe. La originalidad de esta obra consiste en la manera de subrayar la irracionalidad del amor.En algún momento todos hemos creído como los personajes que el amor era un sentimiento que podría ser sometido a la lógica, pero finalmente ¿nos parecemos a los personajes de la obra más de lo que pensamos? El sufrimiento de los enamorados resulta cómico visto desde fuera. Al final los pesares y sufrimientos del amor se resuelven quedando tan solo como el recuerdo del sueño de una noche de verano.
El libro electrónico lo puedes hallar en http://www.edicionesdelsur.com/nochedeverano.htm

El Buscón

La Vida del Buscón, llamado Pablos es una novela picaresca, continuadora de la línea iniciada por el anónimo Lazarillo de Tormes, aunque escrita en el siglo siguiente, hacia 1626. El estilo que domina ya entonces es el del barroco, muy dado a lo exagerado y desmedido, cosa que se advierte a la perfección en este libro.

Nuestro magnífico libro de texto de Algaida nos recuerda el argumento de la obra:
"Pablos es hijo de una alcahueta, bruja y prostituta, y de un barbero ladrón. Su hermano, también delincuente, murió en la cárcel de una paliza. Para procurarle un futuro mejor, sus padres lo envían a la escuela, donde aprende a leer y a escribir. En la calle se acer­ca a los hijos de buena familia y, pese a recibir amargas burlas, traba amistad con don Diego Coronel, hijo de un caballero. Para escapar de su pasado, decide acom­pañar a don Diego al colegio como criado, según la costumbre de la época. De este modo, entra en el internado del tacañísimo licenciado Cabra. Pasa después a la Universidad de Alcalá, donde es víctima de terribles novatadas. Pronto será el propio Pablos el encargado de organizar estas bromas. Allí se inicia en el robo y realiza toda suerte de engaños para aparentar..."
Se trata de la más original obra picaresca, brillante y cruel; carece por completo de compasión, y resulta un magnífico tes­timonio ideológico y social de su tiempo. Ha sido considerada como el mejor exponente del estilo conceptista de Quevedo: riqueza, ingenio, precisión, audacia, atrevidas imágenes, excesos, humor sin fin. La elaboración lingüística es total: comparaciones, hipérboles y polisemias inesperadas, cambios semánticos, elipsis... No en balde Quevedo ha sido definido como maestro del juego de palabras y de la precisión­ léxica.

He aquí el comienzo de la obra:

Yo, señor, soy de Segovia. Mi padre se llamó Clemente Pablo, natural del mismo pueblo (Dios le tenga en el cielo). Fue el tal, como todos dicen, de oficio barbero, aunque eran tan altos sus pensamientos que se corría de que le llamasen así, diciendo que él era tundidor de mejillas y sastre de barbas. Dicen que era de muy buena cepa, y, según él bebía, es cosa para creer. Estuvo casado con Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristobal. Sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja (aún viéndola con canas y rota), aunque ella, por los nombres y sobrenombres de sus antepasados, esforzaba que descendía de la Gloria...